Encuentra el que no busca, el hereje, el escéptico, el rendido. Solo aquel que ha hecho el largo camino, pero abandonarlo ha decidido. Encuentra como premio, como consuelo, como chiste del destino. Encuentra, no como el que nunca ha buscado, si no como el que sabe el precio de lo que ha encontrado. Encuentra y llora, ríe, piensa, sabe lo fútil de la búsqueda que si o si debió haber pasado, porque sabe que solo ella lo llevo a encontrar lo que ha buscado. Y sabe que de no haberla abandonado no lo hubiera encontrado. Encuentra, y encuentra mejor que aquel que busca y piensa que su búsqueda ha sido recompensada. Encuentra vida creída extinta. Encuentra excitación, vitalidad, ganas. Encuentra ganas. Sobretodo Ganas. Ganas de seguir buscando; sutilmente en las planicies y en los lagos. Ganas de seguir buscando aquello que ha encontrado. Ganas de perderlo y encontrarlo de vuelta, tras largas y abandonadas búsquedas. Buscar es el proceso, encontrar es lo de menos.

Sabemos eso y seguimos buscando. Muchos de los que abandonan encuentran, pocos son los que continúan buscando . Buscamos porque no estamos listos, no estamos preparados, dejar de ser buscadores es más de lo que tenemos a mano. Buscamos por vicio, por costumbre, por necesitados. Buscamos por no rendirnos o no parecer flacos. Buscamos por torpes, ingenuos, esperanzados, testarudos. Pero lo esencial, es que seguimos buscando. No nos resignamos, hay que seguir buscando.

Se busca como se coge, con ganas u obligado. Se encuentra como se ama, con ganas de seguir encontrando.